NOTA DE ÚLTIMA HORA: A fecha 28 de Septiembre, el informático me ha dejado colgada con la web. Al menos me ha devuelto el primer pago que le hice. Ahora me toca aprender a construir yo solita una web desde cero…

Bueno, lo mismo que aprendí a hacer booktrailers también aprenderé a ser Ingeniera Informática. ¡Todo sea por mi novela!

Pero me ha dejado colgada precisamente cuando estoy traduciendo, lo que significa que tengo que desprenderme de un tiempo crucial para la traducción.

Quiero que la novela traducida se estrene, si Dios quiere, para diciembre. ¿Por qué? Porque no sé cuándo mi cuerpo me volverá a dar por culo… y si al usurpador de mi título se le va a ocurrir o no publicar «su relato». Tengo que aprovechar lo que tengo. No puedo perder más tiempo.

Mi portadista dice que es mucho trabajo el que me estaré dando con la traducción, que traducir tanto en tan corto período de tiempo es forzar demasiado la máquina… Pero una sabe cuándo su cuerpo está para forzarlo. Antes tuve mucho tiempo… pero mi cuerpo estaba hecho mierda. Y no sé cuándo eso pueda repetirse. En la fecha en la que estoy escribiendo este post, 11 de octubre, ya he terminado de estudiar «la cosa informática». Todavía no he construido mi web… y llevo sólo 54 páginas traducidas de mil… ¿Lo conseguiré? Estoy segura de que sí, si Dios quiere. ¿Por qué? Porque ya dijo Dios: «Ayúdate que te ayudaré».

Una cabeza de papel echando fuego. Representa el estrés de Ana Daitán en estos momentos.
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ACTUALIZACIÓN DEL POST A FECHA 19 DE OCTUBRE DE 2021. Ya he hecho varias páginas y posts. Me he vuelto loca con el tema de mi web. Al principio me permitía incrustar los vídeos de Kizoa y luego no. Pero, al menos, podéis ver el «vídeo prohibido» de Ananké.

Estoy cavilando si meterme o no a Vimeo. Pero, dado que Vimeo también tiene su propia censura (un ejemplo son los vídeos taurinos), no sé si se inventarán algo. Este mundo se ha vuelto absurdo.

He estado liada con códigos, plugins y el fabuloso mundo de construir una web sin terminar en una camisa de fuerza. Así que apenas he dormido y me he hartado de estudiar.

Ya he traducido «La Esencia de Iris» al inglés. El relato, tanto en español como en inglés, lo regalaré a mis suscriptores. Así como el audio relato con mi voz. No hay versión inglesa del audio relato (en el futuro, cuando tenga más fuerza, quién sabe…).

Dos plugins y mi tema me están diciendo que tengo que actualizarlos. Yo los estoy ignorando: primero tengo que terminar de construir mi web. Luego, hacer una copia de seguridad y, si Dios quiere, por último, una buena actualización que deje a mi web como está.

También me he dado cuenta, a medida que hacía las entradas y las páginas, de que había puesto comillas inglesas en vez de españolas. Lo que ocurre por andar con dos idiomas… Así que he tenido que «volverlas españolas». Otro trabajito.

Si quieres saber cómo se terminó de construir mi web y cómo, si Dios quiere, terminé la traducción de mis dos volúmenes (en este momento no lo sé ni yo): no te pierdas el próximo post. Y no, no he terminado este post: sigue leyendo.

Y sí: estoy repitiendo fotografías. ¿Por qué? Porque las webs hacen múltiples fotografías cada vez que subes una para que se adapten a cada post. Y eso carga la memoria y el servidor.

Así que, si no te compras un vestido todos los días, ¿por qué cargar tu web con pesos innecesarios? ¡Si ya tengo fotos para expresar cómo me siento!

Mujer desnuda, hecha un ovillo, abrazándose a sí misma.
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Hay una novedad respecto al escritor que usó mi título. Ha estado de acuerdo en realizar un acuerdo extrajudicial de no publicar su relato con mi título registrado. Y todo ello para evitar la demanda. Así que lo publicaría con otro título…

Tendría que hacer un procedimiento de Jurisdicción Voluntaria para que me enseñase su relato y así ver si hubo plagio o no puesto que todavía no lo ha publicado.

Pero mi cuerpo ya no me da para más. Ni mi cuenta bancaria porque también tengo que pagar al abogado. Si lo publica, ya saldré de dudas. Y demandaré o no según lo vea. Lo más curioso es que a esta fecha, 19 de octubre, el acuerdo está hecho y todavía esperando a que el hombre lo firme. Cuando estuvo de acuerdo en firmarlo desde que comenzó octubre… ¡Dios, que lo firme, porfi!

Una balanza y un mazo de juez sobre una pila de billetes. Algo que refleja las aventuras de Ana Daitán
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Te habrás dado cuenta de que siempre digo «si Dios quiere». Es por una razón muy sencilla: de él depende toda mi vida… aunque yo me esfuerce por ayudarle.

Hasta el próximo post, como siempre, si Dios quiere.

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