¿Por qué hablaré tanto?

Mis últimos comentarios.


Entre las webs de escritores en las que me zambullí, una a tener muy en cuenta es la de «Simplemente MJ». Una web con posts en clave de humor que te despertarán una sonrisa. El post de «Siete razones para no publicar tu libro» no tiene desperdicio.

Como siempre, aquí fue mi comentario:

ANA DAITÁN 30 junio, 2019 at 1:23

La escritura en sí misma te evade y te da satisfacciones personales porque dentro de tu mundo creador eres feliz. El problema viene luego, cuando piensas: quiero que me lean. Y no sólo tu familia y amigos, sino también un público objetivo.

Y no, no te leerán simplemente por poner gratis tu obra en alguna plataforma. Los «compradores de a 0,99 o gratis» son compradores de ofertas no de lecturas. Por lo que, aunque hayan dado clic a la pantalla donde tu libro está anunciado…, lo más probable es que nunca lo lean y ni tan siquiera lo comenten.

Luego compruebas, a base de estudio y de acercarte a la realidad, que hoy en día la lectura está muerta. Sólo hay modas. Compradores de marcas, no de escritores y obras.

Te desalienta que siendo tú un desconocido y no un personaje con millones de seguidores, las editoriales tiendan a proteger su negocio diciéndote que no pueden publicarte porque eres un riesgo.

Pero un riego… ¿en qué sentido? Si hoy en día, prácticamente, lo único que ofrece la editorial al escritor es su nombre, puesto que lo que cuenta, la promoción, va del bolsillo del autor. Además, las editoriales se pueden ahorrar los riesgos de imprimir montones de ejemplares acogiéndose a la impresión bajo demanda y, sobre todo, dejando de pensar como en el siglo pasado.

Cuando el escritor, desesperado, se vuelve indie comprueba con tristeza que:

—Cada dos por tres tiene que estar regalando su libro para conseguir «las famosas reseñas».

—Que la mayoría de los boletines de suscripción sólo dan publicidad a libros gratis o a 0,99.

—Y que se ve en las mismas: con muchas descargas, sin ningún «verdadero» lector, con deudas y sin ninguna ganancia. Porque hasta hay que pagar a los boletines para que te anuncien libros que estás ofertando ¡GRATIS! ¡Esto es increíble y absurdo!

Una mujer con una billetera roja sin dinero. Los gastos como escritora que ha tenido que soportar Ana Daitán.
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«Otros lo han conseguido», te dirán. Otros tienen un presupuesto de marketing y publicidad que no todos tienen. Puede haber casos muy excepcionales, pero son el 0.01 por ciento.

Porque hay que ser realistas: el secreto no dicho de muchos autores independientes «con cierta fama», que no dicen a los ilusionados noveles, es que para destacar y obtener beneficios hay que invertir. El novel se preguntará: «¿Y qué pasa con los seguidores de las redes sociales? ¿Con hacer contacto aquí y allí?» Las redes sociales sirven para crear lazos, amistad, para mantener el contacto con los que ya son tus lectores, pero no para encontrar lectores ni suscriptores. Si les hablas de tu libro, aparte de tratarte como spammer, saldrán corriendo (salvo que seas un raro personaje que dé collejas o hable con su trasero, entonces sí es posible que vendas…)

Dos payasos tomándose fotografías. El absurdo del mundo que describe Ana Daitán
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Lo más curioso de todo es que cuando compruebas que para ser «escritor profesional» tienes que invertir tu tiempo y dinero en marketing, publicidad y estudio (porque sí, mis queridos noveles entre los que también me incluyo, hay que estudiar: programación, marketing, publicidad, Derecho, administración y dirección de tu pequeño negocio, idiomas, mercados, estadísticas, investigar constantemente en redes, etc.)… te acabas desanimando.

Cuando después de perder parte de tu tiempo y de tu libertad en todos estos estudios e inversiones tienes éxito: LLEGA LA EDITORIAL.

Y en esos momentos te dan ganas de… Bueno, de mandarlos a la India. «¿Y ahora para qué os quiero? ¿Para tener un libro impreso en una librería? ¿Y que todo lo que haya ganado con dinero y esfuerzo lo pierda de un plumazo por cederos los derechos digitales a nivel mundial?»

El mismo libro que las librerías pueden pedir en impresión bajo demanda a según qué editoriales de autopublicación o al mismo autor si lo ha sabido hacer bien.

La verdad es que después de lidiar con editoriales piratas, invertir tu tiempo y tu dinero, recibir un montón de «no encajas con nuestra línea editorial» y pasar los doce trabajos de Hércules… es lógico que te preguntes: «¿Y yo para qué quiero todo esto?» «¿Qué he ganado?» «¿De qué me ha servido?» «Ahora he ganado en vanidad, pero… ¿soy más feliz cuando he vivido esclavizado entre estudio, marketing y escribir? ¿Cuánto tiempo mi obsesión de publicar y que me lean le ha quitado al disfrute de mi propia vida?». Así que escribir no es que nos merezca la pena a los escritores actuales, es que somos adictos y, como tales, aunque nos dañemos en el proceso, tenemos que hacerlo.

Una cabeza de papel echando fuego. Representa el estrés de Ana Daitán en estos momentos.
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Tengo que reconocer que escribí este último comentario cuando ya estaba harta de «los no encaja en nuestra línea editorial», editoriales de autopublicación sospechosas, mi puñetera formación para escritor… Y mi enfermedad ya me estaba dando por culo. Lo escribí a la 1 de la madrugada. ¡Mi espalda no me dejaba ni dormir!

A los pocos días recapacité y me di cuenta de algo que en aquellos momentos el dolor y la frustración no me hicieron ver… Tenía que rectificar parte de mi último comentario: si logré disfrutar y todavía sigo disfrutando mi propia vida es gracias a la escritura y a mi afán por formarme y ser mejor escritora. Sin esta ilusión en mi vida… yo habría desaparecido.

Comprendí que si tenía un sueño tenía que sacrificarme para conseguirlo: luego vendrían las recompensas. Enrique Laso era mi modelo a seguir como escritor independiente.

Levantaría mi cabeza y conseguiría mi sueño. La escritura sería mi negocio ya que como estaba y estoy es el único plan de supervivencia factible. Yo formaría parte de aquellos escritores que invertirían en su futuro. Porque toda ganancia… conlleva un riesgo.

¡No te pierdas en el próximo post la SÉPTIMA PARTE!

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